CIRUGÍA DE EPILEPSIA
La Epilepsia es una enfermedad neurológica crónica que consiste en la recurrencia de crisis epilépticas. Éstas crisis se caracterizan por la actividad anormal y excesiva de una o varias poblaciones neuronales corticales que producen descargas eléctricas sincrónicas con posibilidad de irradiación hacia grupos neuronales normales.
A pesar de que la gran parte de los pacientes controla la crisis con fármacos, entre el 25 o 30 % de la población epiléptica continúa padeciéndolas.
Se considera un paciente refractario al tratamiento a aquel que no haya conseguido el control de crisis tras dos años de utilización de dos fármacos de primera línea en monoterapia a dosis máximas toleradas con o sin la utilización de politerapia.
Para éstos pacientes, donde la medicación no logra el efecto esperado, la cirugía juega un rol fundamental para el abordaje de la patología.
En algunos síndromes epilépticos no se trata de una opción terapéutica de último recurso sino que es contemplada como una opción de tratamiento precoz.
Esta decisión está sustentada en el aumento del volumen de pacientes operados sumado al avance tecnológico tanto para la realización de la cirugía, como para el diagnóstico preciso del foco epileptogénico a tratar. A su vez logra determinar los tipos de epilepsia que responden de forma más efectiva al tratamiento quirúrgico que al farmacológico.
La cirugía de epilepsia puede ser curativa o paliativa. Su objetivo es disminuir o eliminar la tendencia del cerebro a presentar crisis epilépticas de forma recurrente, evitar el deterioro de las funciones cerebrales y eliminar la posibilidad de una epileptogénesis secundaria.
La decisión quirúrgica se fundamenta en el establecimiento de la relación entre la lesión estructural y la generación de crisis epilépticas.